Seguros todo riesgo para automóviles cero kilómetro.

Seguro todo riesgo para autos: cuándo conviene y cuándo no

A la hora de asegurar el auto, nos encontramos siempre con la misma duda frente a las cotizaciones: “¿Pago el Terceros Completo que es más barato, o me estiro al Todo Riesgo?”. La diferencia de precio puede ser importante, y la decisión no siempre es fácil.

Muchos creen que el “Todo Riesgo” es un lujo reservado solo para autos 0km, mientras que otros piensan que “con lo que manejo yo, no lo necesito”. Ni lo uno ni lo otro es una verdad absoluta.

En este artículo vamos a analizar qué significa realmente tener un seguro Todo Riesgo, cómo funciona el famoso tema de la “franquicia” y en qué situaciones es la inversión más inteligente que podés hacer (y cuándo no).

¿Qué cubre un “Todo Riesgo”?

Para entenderlo, primero recordemos qué cubre un Terceros Completo (la cobertura estándar “buena”). Este suele cubrir:

  • Responsabilidad Civil (daños a otros).
  • Robo total y parcial.
  • Incendio total y parcial.
  • Destrucción total por accidente (si el daño supera el 80% del valor del auto).
  • Granizo (generalmente con tope).

¿Qué le falta a esto? Tus daños parciales por accidente propio.

Si vas manejando, te distraés y chocás contra una columna, o si otro auto te choca y se da a la fuga, o si te encontrás el auto rayado en el estacionamiento del súper… con un Terceros Completo, el arreglo lo pagás vos.

El Todo Riesgo, en cambio, cubre (además de todo lo anterior) los daños parciales por accidente. O sea, la reparación de tu propio auto cuando la culpa es tuya o no hay un tercero identificado a quien reclamarle.

La clave: La Franquicia

Acá es donde muchos se confunden. Casi todos los seguros Todo Riesgo tienen franquicia.

La franquicia es el monto del arreglo que pagás vos; la aseguradora paga todo lo que exceda ese monto.

  • Ejemplo: Tenés una franquicia de $100.000.
  • Escenario A: Tenés un raspón que cuesta $80.000 arreglar. El seguro no paga nada (es menor a la franquicia).
  • Escenario B: Tenés un choque que cuesta $500.000 arreglar. Vos pagás $100.000 (tu franquicia) y la aseguradora paga los $400.000 restantes.

Existen franquicias fijas (un monto en pesos) y franquicias variables (un % del valor del 0km). Entender esto es vital para saber qué estás contratando.

¿Cuándo CONVIENE un Todo Riesgo?

1. Autos Nuevos (0km hasta 10 años)

Los repuestos de autos modernos son carísimos. Una óptica, un espejo retrovisor con sensor o un paragolpes pintado pueden costar fortunas. En un auto nuevo, cualquier “toque” supera ampliamente el valor de una franquicia promedio, por lo que el seguro te ahorra muchísimo dinero.

2. Repuestos Importados o Caros

Si tenés un auto importado o de gama media-alta, el costo de reparación se dispara. El riesgo de tener que pagar un arreglo de tu bolsillo es financiero alto.

3. Conductores con poca experiencia

Si sos nuevo manejando, la estadística dice que tenés más probabilidades de tener pequeños roces o toques de estacionamiento. El Todo Riesgo te da paz mental.

4. Si usás mucho el auto en ciudad

El tránsito urbano caótico aumenta el riesgo de roces constantes.

5. Paz mental ante la inflación

Con la inflación de repuestos y mano de obra de chapa y pintura, fijar tu riesgo máximo en el valor de una franquicia es una forma de proteger tu economía. Sabés que, pase lo que pase, no vas a gastar más que eso.

¿Cuándo PODRÍA no convenir?

1. Autos con cierta antigüedad (más de 11 años)

A medida que el auto envejece, la diferencia de costo entre la cuota del Terceros Completo y el Todo Riesgo se agranda, y a veces las compañías ya no ofrecen Todo Riesgo para estos modelos.

2. Franquicias demasiado altas

Si para bajar la cuota elegís una franquicia altísima (ej: equivalente a lo que te saldría arreglar todo un lateral), quizás estás pagando por una cobertura que difícilmente uses, salvo en un choque muy grave. Hay que hacer bien la cuenta.

3. Uso muy esporádico en zonas seguras

Si usás el auto solo los domingos para ir a misa a 5 cuadras en un pueblo tranquilo… quizás el riesgo de choque propio es bajísimo y podés asumir el “auto-seguro” (ahorrar la diferencia de cuota).

No todas las promesas son absolutas

Tener cobertura Todo Riesgo no significa “chocá tranquilo”. Siempre tenés que pagar la franquicia en cada evento. Y si tenés muchos siniestros culpables en un año, la compañía puede aumentarte la prima o no renovarte. Sigue siendo fundamental manejar con cuidado.

Sin embargo, la tranquilidad de saber que no te vas a quedar a pie o endeudado por un error de cálculo o la imprudencia de otro, es impagable.

En Seguros Ferrari, comparamos las opciones de las mejores compañías. A veces, la diferencia de precio mensual entre un buen Terceros Completo y un Todo Riesgo con franquicia lógica es menor a lo que imaginás (¡a veces lo que te gastás en dos cafés!).

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